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Como manejar las rabietas de los 2 y 3 años

Como manejar las rabietas de los 2 y 3 años

Las rabietas de los dos años son manifestaciones, emocionales y físicas, de los niños cuando sienten rabia. Se suelen dar en situaciones que los niños se sienten frustrados. Por ejemplo, cuando no pueden conseguir algo que quieren o cuando quieren mostrar su independencia.

Las rabietas durante los 2 y 3 años de edad

Las rabietas forman parte del desarrollo evolutivo y suelen ser más notorias a los 2 o 3 años de edad. A esta edad los niños comienzan a tener la necesidad de explorar el mundo y de desarrollar su autonomía, y cuando no pueden conseguirlo  sienten frustración y lo expresan de esta manera.

La corteza prefrontal está asociada a la lógica y a la razón, en esta etapa no está aún desarrollada y necesitan la ayuda de un adulto para gestionar lo que sienten. Poco a poco estas rabietas van desapareciendo, ya que el niño, con ayuda de los padres, aprende a tolerar mejor frustración.

Las rabietas infantiles pueden ser muy frustrantes para los padres y para los niños. Los padres, en muchas ocasiones, tendemos a darles lo que quieren para que la rabieta no continúe, pero de esta manera lo único que les enseñamos es que las cosas se consiguen “gritando, exigiendo o pataleando” y por lo tanto lo volverán a hacer.

Seis claves para gestionar las rabietas de los 2 o 3 años

1. Empatiza con los niños

Debemos tener en cuenta que las rabietas son algo normal, propio de su edad. Esta es una etapa complicada para los niños, ya que cuando sufren no saben cómo evitarlo, por eso es importante empatizar con ellos y ponernos en su lugar. Valida sus emociones y ayúdales a ponerlas nombre. Por ejemplo, entiendo que estés enfadado por no poder jugar más tiempo, pero podremos jugar otro poquito mañana.

2. Deshazte de la culpa

Muchas veces nuestras ganas de terminar con la rabieta nos juega una mala pasada. Podemos sentir mucha culpa cuando no gestionamos la situación como nos hubiese gustado. Se comprensivo contigo mismo y no te exigas tanto. Esto te ayudará a evaluar mejor la situación y actuar desde la calma.

3. Prevenir la rabieta:

A veces los niños nos dan señales previas a la rabieta. Por ejemplo, empiezan a irritarse o su tono de voz y gestos son de enfado. Pregúntale que le ocurre y ayúdale a buscar una solución. Si tu estas tranquilo y eres amable les transmitirás tranquilidad y amabilidad. Les puedes decir algo como: ¿Hay algo que te este molestando? ¿Cómo podemos solucionarlo?

4. Dales diferentes opciones:

Siempre que sea viable dales alguna opción distinta y que les permita ser autónomos. Por ejemplo, si tu objetivo es que coma puedes darle a elegir entre plátano o manzana.

Cuando los límites no son negociables tendremos que mantenernos firmes, y explicarles el por qué y el para qué con un tono amable, pero sin recular o cambiar de opinión.

5. Espera a que se le pase la rabieta

Los niños aprenden por imitación. Si observan una buena comunicación sin gritos ni faltas de respeto aprenderán otros modos más saludables de gestionar los conflictos. Si nos dejamos llevar por la frustración que nos genera la situación les trasladamos la rabia y el nerviosismo que sentimos, por lo tanto la rabieta puede empeorar.

Cuando la rabieta ha comenzado es muy complicado que nos escuchen o que razonen. Intenta mantenerte cerca para que sepa que estás disponible para el.

Si la rabieta se da en algún lugar publico, sigue actuando tranquilo. Si te cuesta puedes ir a otro lugar donde puedas estar a su lado hasta que se le pase.

6. Refuérzales cuando gestionan bien su frustración.

Recuerda que tu eres el adulto y tu papel es enseñarle a regularse, y sobre todo no olvides que las rabietas son una oportunidad para enseñarles a tolerar su frustración.

Resalta que lo han hecho bien, sonríeles y muestrales tu alegría por su esfuerzo. El refuerzo de su buena conducta les motiva para seguir intentándolo, «me ha gustado mucho que me ayudes a recoger la mesa».

Es importante tener en cuenta que no siempre lo van a conseguir, pero eso no quiere decir que hayan dado pasos para atrás, significa que cada momento y situación es diferente.

Conclusión

Hay diferentes estrategias para poder manejar las rabietas de los más pequeños, pero cada niño es único y tienen diferentes necesidades.

Saber gestionar nuestras emociones es una parte importante para poder enseñar a nuestros hijos a gestionarlas.

También te puede interesar nuestro artículo sobre como resolver problemas de conducta en niños. 

Pedir ayuda en muchas ocasiones es necesario, si necesitas aprender más herramientas o crees que tu peque lo necesita, en Self psicólogos podemos ayudarte.

Bibliografía

Capella, C., & Mendoza, M. (2011). Regulación emocional en niños y adolescentes: artículo de revisión. Nociones evolutivas y clínica psicopatológica. Revista Chilena de Psiquiatría y Neurología de la infancia y adolescencia, 22(2), 255-268.

Tantrums, T. (2008). Las rabietas o berrinches.

Filliozat, I. (2012). No más rabietas. España: Oniro.

Autora: Sara Ávila

Psicóloga general sanitaria.

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