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El perdón: ¿Cómo dejar atrás el rencor?

El perdón: ¿Cómo dejar atrás el rencor?

En muchas ocasiones habremos escuchado decir «perdona a esa persona» o incluso «perdónate a ti mismo». Perdonar, a veces, puede resultar fácil, pero otras veces nos cuesta, además… ¿Qué supone perdonar a alguien? ¿Podemos usar el perdón para dejar atrás el rencor?

¿Qué es el perdón?

El perdón es una gran herramienta con la que podemos trabajar tanto con nosotros mismos como con la gente de nuestro alrededor.  Los expertos aseguran que el perdon promueve mejores niveles de salud emocional y física.

Podemos encontrar diferentes definiciones sobre este término, una de las definiciones aportadas por Hargrave y Sells (citados por López, Kasanzew & Fernández, 2008) definieron el perdón como el esfuerzo o la capacidad para restaurar sentimientos de amor y confianza, por lo que las personas implicadas pueden reparar un vínculo dañado.

Es ocasiones podemos percibir que perdonar es un acto que realizamos hacia aquella persona que nos ha dañado, para liberarla de dicha carga; y quedando en el olvido ese dolor causado invalidándolo. Pero el perdón es un acto que haces por y para ti y no para la persona que te ha dañado.

Beneficios del perdón

  • Mayor bienestar
  • Mejora de autoestima
  • Experimentación de emociones positivas
  • Sentimiento de alivio y bienestar contigo mismo
  • Disminución de los niveles de ansiedad y depresión
  • Disminución de emociones como el rencor o el resentimiento

¿Cómo perdonar para dejar atrás el rencor?

Perdonar a alguien no es algo que pueda resultar sencillo e incluso que surga de manera instantánea y automática. Requiere de un trabajo interno por parte de la persona que perdona.

Como hemos comentado, se trata de un acto sobretodo de amor y cuidado hacia tío mismo. Liberarte y elegir no sostener más ese rencor o resentimiento que a quien más perjudica es a ti mismo. El identificar que esas emociones desagradables quizás te estén causando más malestar que otro beneficio. Se trata de un ejercicio para dejar atrás ese rencor.

Perdonar no implica olvidar el daño que te han causado, pero sí reparado y sanarlo, en un acto que haces contigo mismo. A veces nos podemos quedar anclados a una situación desde el rencor pero podemos reconocer que si perdonamos nos liberaremos de ese lastre. Y tanto si tomas esta decisión y llevar a cabo este ejercicio contigo mismo, como si no, está bien.

El proceso de perdonar se puede asemejar al proceso que podemos llevar a cabo cuando gestionamos emociones:

  • Identificar qué sentimos
  • Escuchar, experimentar y expresar las emociones
  • Aceptar lo que sientes
  • Pasar a la acción, el perdón en este caso

En este proceso también es importante que podamos expresarnos; expresar cómo nos sentimos y qué queremos comunicar, también nos proporcionará calma. No tiene por qué ser con la persona a la que quieres perdonar; puedes expresarlo con personas cercanas a ti o también puedes hacerlo de otras maneras; en ocasiones podemos encontrar un gran cobijo en la escritura, pudiendo llegar a ser muy terapéutica.

Aceptar lo que sientes y aceptar la situación. A veces nos podemos quedar anclados en esas emociones de enfado, ira, frustración, etc. porque no queremos o no podemos en ese momento aceptar lo que ha ocurrido. Es por eso que este paso es de gran importancia, la aceptación. No es algo que ocurra de una manera automática, sino que necesitamos tiempo, cada persona necesita unos tiempos y eso está bien. La aceptación nos proporcionará calma y tranquilidad.

Y el último paso, e igual de importante que el resto, es el perdón. Como hemos comentado, el perdón implica aceptar el daño que la otra persona te ha causado. E integrar que la otra persona es quien ejerció ese daño y quebró la confianza que teníais.

Y también recordar que no siempre tenemos que perdonar o puede traernos beneficios; tanto si lo haces como si no, está bien, siempre y cuando estés a gusto con esa decisión.

Perdonarse a uno mismo

Al igual que otras personas pueden dañarnos, también podemos dañarnos a nosotros mismos. Por lo que si vemos como algo normal el perdonar a alguien para sanar y reparar ese dolor; ¿Por qué no haríamos lo mismo con nosotros?

Esto tiene que ver con la manera en la que nos hablamos, ese diálogo interno. ¿Te has parado a observar cómo te hablas a ti mismo? te sorprenderías al descubrir lo mal que nos hablamos en muchas ocasiones. Puedes poner en práctica un ejercicio que puede llegar a ser muy visual, en donde ese mismo diálogo que tienes contigo mismo, se lo dijeras a una persona querida, impacta ¿verdad?

El cómo nos hablamos  y la capacidad que tengamos de perdonarnos a nosotros mismos, está relacionado con una autoestima sana. Por lo que puede ser un gran ejercicio a trabajar.

Comprender que somos humanos y podemos cometer errores, podemos dañar a otras personas (incluidos a nosotros mismos). En este caso, sería un gran ejercicio el practicar la autocompasión.Reconciliarte contigo mismo y restaurar el daño que te has causado.

AUTORA: Carmen Díez

Psicóloga General Sanitaria

Carmen Díez, psicóloga: «Cada persona es única, por lo que cada proceso terapéutico también lo es»

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Bibliografía:

Echegoyen, I., & Prieto-Ursúa, M. (2015). ¿ Perdón a uno mismo, autoaceptación o restauración intrapersonal? Cuestiones abiertas en Psicología del perdón. Papeles del psicólogo, 36(3), 230-237.

Guzmán, M. (2010). El perdón en relaciones cercanas: Conceptualización desde una perspectiva psicológica e implicancias para la práctica clínica. Psykhe (Santiago), 19(1), 19-30.

Portal, I. C. F. (2009). El perdón como potencial humano. Temática psicológica, (5), 59-63.

 

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