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Estrategias para fomentar la inteligencia emocional en los niños

Estrategias para fomentar la inteligencia emocional en los niños

Fomentar la inteligencia emocional en los niños desde muy pequeños les ayudará a conocer y gestionar sus emociones. Las personas nos enfrentamos a momentos complicados a lo largo de la vida, cuando somos más pequeños los problemas suelen ser menores, pero enseñar a los niños a enfrentarse de una manera sana a situaciones complicadas les ayudará en el futuro a tolerar la frustración, manejar la rabia, gestionar el miedo, etc.

Veremos diferentes estrategias para poder guiarles desde pequeños.

Dedica tiempo de calidad

Es complicado sacar tiempo con el estilo de vida que llevamos, muchas responsabilidades laborales, económicas, de hogar, etc., pero este punto es clave para poder enseñar a los más pequeños. Es preferible tener pequeños momentos con ellos de calidad que “estar” mucho tiempo juntos haciendo otras tareas a la vez.

Trabaja tu propia inteligencia emocional

Aprendemos por observación e imitación, por lo tanto, los adultos formamos parte del aprendizaje de los niños. Es importante transmitir mensajes coherentes, no puedo pedir que se tranquilice gritando, nosotros somos su reflejo.

Los problemas nos pueden desbordar, podemos tener una mala gestión emocional, es humano. En estas situaciones es importante sincerarnos con ellos, reconocer que no somos perfectos y que igual que ellos aprendemos poco a poco a regular nuestras emociones.

Acepta sus emociones

Las primeras veces que experimentan emociones desagradables lo expresan y lo gestionan como pueden, gritando, rompiendo cosas, llorando desconsoladamente, etc. Los nervios que nosotros sentimos en esos momentos pueden llevarnos a intentar parar esa conducta desesperadamente: “no llores, no grites, no pegues”, estas frases pueden interpretarse como una negativa a la emoción del niño. Nuestro objetivo no es que los niños no sientan o no expresen las emociones, sino que lo hagan de manera sana sin hacer daño a los demás o a ellos mismos.

  • Valida sus emociones: Hazle saber que lo que está sintiendo no está mal, que todas las emociones nos ayudan si sabemos cómo manejarlas. «si un león viene a comerme el miedo me protegerá y me dirá que corra para salvarme”.

Ayúdales a reconocer sus emociones

Cuando los niños comienzan a experimentar diferentes estados emocionales tenemos que servirles de guía para que vean que es un proceso normal. Emociones desagradables como la rabia o la tristeza pueden desconcertarles, nosotros seremos su apoyo para ponerle nombre y expresarlas.

  • Con imágenes: Al leer un cuento, ver dibujos, fotos, etc., podemos focalizarnos en ponerle nombre a las emociones que pueden estar sintiendo los personajes. “Lola está llorando, está triste porque su perrito se ha perdido”.
  • Con sus sensaciones físicas: Las manifestaciones corporales normalmente se asocian a diferentes emociones (llorar-tristeza, saltar-alegría). Les podemos enseñar a «escuchar» su cuerpo cuando están tristes, alegres, etc. Cuando los veamos enfadados, podemos preguntarles si se sienten muy agitados, si tienen ganas de gritar, si tienen las manos tensas, etc., estas sensaciones físicas poco a poco las irán asociando a la rabia y les ayudará a poner nombre a sus emociones en futuras ocasiones.

Fomentar la empatía

A partir de los dos años los niños comienzan a interaccionar con sus iguales de forma más directa, sentir empatía les ayudará a conectar con los demás y adquirir habilidades sociales.

  • Les podemos ayudar preguntando sobre los sentimientos de los demás. «¿Crees que Martina esta triste por no dejarla jugar?, ¿Cómo te sentirías tu si no te dejaran jugar con ellos?».

Promover la comunicación

La expresión emocional se hace a través de las palabras, de los gestos, las miradas, las posturas, etc. Es importante que les ayudemos a ser coherentes al expresar lo que sienten y que les demos su espacio para contarnos cómo están.

  • No saben ponerlo en palabras: Su comunicación no verbal nos puede ser muy útil para ayudarlos. «Veo que estás cruzado de brazos, ¿puede que estés enfadado porque no te ha gustado lo que he dicho?».
  • Hacerles partícipes cuando hablamos con ellos: Hablarles despacio para que puedan entender mejor nuestro mensaje, preguntarles si lo han entendido, si están de acuerdo, etc.

Enseñar la escucha activa

Saber escuchar es una habilidad que nos ayuda a ponernos mejor en el lugar de los demás, a demostrar que nos importan sus opiniones, sus problemas, etc.

  • Escucharlos respetando su tiempo: Mostrar interés en lo que nos están contando, no interrumpirles y darles tiempo para elaborar y poner en palabras lo que nos quieren decir. Si los escuchamos, ellos escucharán.
  • Ser honestos con ellos: Si en algún momento no podemos darles el tiempo que necesitan, es importante explicarles lo que está ocurriendo y dejarles claro que nos importa lo que nos quieren decir. Les podemos proponer buscar un momento tranquilo para que podamos retomar la conversación.

 

Buscar estrategias para expresar las emociones de manera sana.

Como hemos comentado anteriormente, los niños no han aprendido a gestionar sus emociones, pero si las sienten. En la mayoría de las ocasiones no sabrán expresarlas de una forma sana.

  • Límites: Es importante que respeten a los demás, a ellos mismos y al entorno. Para ello pondremos límites explicándoles tranquilamente por qué no está bien lo que han hecho. Después es importante que les demos nuevas opciones para expresar lo que sienten. “Se que estás enfadado porque no puedes ir al parque, pero no está bien pegar a tu hermano porque puedes hacerle daño, además no va a solucionar nada. Que te parece si te ayudo a buscar un juego para pasar la tarde en casa”.
  • Lluvia de ideas: Plantear situaciones conflictivas que les produzca rabia, miedo o tristeza con el fin de buscar otras alternativas para expresar lo que sienten. “¿Qué harías si un niño te insulta en el colegio?”. En este caso serviremos de guía para buscar la mejor opción.
  • Ejercicio físico: Hacer deporte es muy útil para expresar físicamente lo que sentimos, desahogarnos y desconectar. Además, nos ayuda a regular nuestras emociones, ya que trabajamos la tolerancia a la frustración, la motivación, la fuerza de voluntad, el compañerismo si es en grupo, etc.

Conclusión

Fomentar la inteligencia emocional en los niños es clave si queremos que conozcan y gestionen sus emociones. Requiere tiempo y esfuerzo, ya que este aprendizaje dura toda la vida y no es fácil, pero implicarnos en ello nos ayudará no solo a corto sino a largo plazo en otras etapas de su vida.

Si te ha gustado este artículo podrían interesarte estos artículos sobre los cuidados en la infancia y este sobre el manejo de las rabietas en los niños.

En self psicólogos somos expertos y estamos encantados de ayudarte si tienes dificultades sobre el manejo emocional.

Bibliografía

Téllez Enciso, M. N. (2021). El desarrollo de la inteligencia emocional como estrategia para manejar los conflictos en el aula de clases (Doctoral dissertation, Corporación Universitaria Minuto de Dios).

Marin Velasco, L. X. (2017). El desarrollo de la inteligencia emocional y las relaciones interpersonales de los niños de 4 y 5 años del Jardín Infantil Centro de Estimulación Adecuada Sueños y Alegrías, en Suba Bilbao de la ciudad de Bogotá DC.

Shapiro, L. E., & Tiscornia, A. (1997). La inteligencia emocional de los niños. Buenos Aires: Javier Vergara.

Autora: Sara Ávila

Psicóloga general sanitaria.

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